
Alexis Quintar – Greensboro atraviesa un momento complicado en materia de seguridad, ya que la ciudad registró 78 tiroteos con 98 personas heridas en lo que va de 2026. Aunque los homicidios bajaron respecto del año pasado, las autoridades reconocen que la violencia armada volvió a encender las alarmas. Frente a este escenario, los líderes de la ciudad y el Departamento de Policía de Greensboro presentaron esta semana una estrategia destinada a concentrar los recursos existentes en las personas, lugares y situaciones que están más vinculados con la violencia.
El jefe de Policía, Kamran Afzal, informó ante el Concejo Municipal que Greensboro contabilizó 78 tiroteos con 98 personas heridas en lo que va del año, frente a 62 tiroteos y 70 víctimas durante el mismo período de 2025. El panorama se volvió todavía más preocupante durante los últimos tres meses. En ese período se registraron 35 tiroteos y 45 personas heridas, mientras que en los 90 días comparables del año pasado habían sido 23 tiroteos y 27 víctimas.
Según los datos presentados por Afzal, Greensboro pasó de 29 homicidios en el mismo momento de 2025 a 19 este año, una reducción de diez casos. Al mismo tiempo, la tasa de esclarecimiento de casos policiales mejoró del 71% al 83%. La estrategia presentada por la ciudad no contempla, al menos por ahora, la creación de una batería de nuevos programas. La idea es diferente: reunir y coordinar mejor los recursos que ya existen y llevarlos allí donde puedan tener mayor impacto. La Policía utilizará información, inteligencia y análisis de datos para determinar dónde desplegar agentes, qué investigaciones requieren prioridad y cuáles son las personas vinculadas con episodios violentos.
“Debemos identificar a las personas y las circunstancias que impulsan la violencia, investigar estos casos a fondo y exigir responsabilidades a los delincuentes”, sostuvo Afzal en diálogo con el wfmynews2. Pero el propio jefe policial reconoció que la respuesta no puede depender únicamente de la Policía. La ciudad pretende involucrar a familias, escuelas, vecinos, empresas, organizaciones religiosas y grupos comunitarios para detectar conflictos antes de que terminen en violencia.
Un tiroteo en pleno centro volvió a poner el problema sobre la mesa
La presentación de esta estrategia ocurrió apenas dos días después de un violento episodio ocurrido en el centro de Greensboro. Alrededor de las 16:21, la Policía recibió una llamada por un hombre armado que había disparado contra una mujer. Cuando llegó el primer agente, encontró a la mujer herida y observó al sospechoso huyendo. Según la Policía, el hombre, identificado como Richard Bernard Hovis, de 44 años, escapó hacia las vías ferroviarias. Durante la persecución, habría disparado contra los agentes, que respondieron al fuego. En total, cinco policías utilizaron sus armas durante el enfrentamiento.
La mujer baleada permanecía hospitalizada en estado crítico pero estable, según las últimas informaciones oficiales disponibles. La Oficina Estatal de Investigaciones de Carolina del Norte asumió la investigación del enfrentamiento, mientras los cinco agentes involucrados fueron destinados temporalmente a tareas administrativas, de acuerdo con el protocolo habitual para este tipo de incidentes.
El episodio ocurrió en el distrito representado por el concejal Adam Marshall, quien pidió evitar respuestas apresuradas y analizar el problema desde una perspectiva más amplia. “Lo que quiero hacer es analizar esto de manera integral. No quiero reaccionar precipitadamente, pero deberíamos analizar los datos, nuestras políticas actuales y determinar si se justifican cambios en las políticas y, de ser así, de qué tipo”, dijo Marshall en un comunicado.
Sin duda, Greensboro se encuentra en una encrucijada, puesto que las cifras muestran un descenso en los homicidios y una mejora en la capacidad policial para resolver casos, pero el aumento de tiroteos y heridos revela que la violencia sigue respirando en las calles. Las autoridades deberán encontrar el equilibrio entre una respuesta policial firme y una estrategia de prevención capaz de intervenir antes de que los conflictos terminen en tragedia. Porque detrás de cada cifra hay una persona herida, una familia atravesada por el miedo y un barrio que vuelve a preguntarse cuánto falta para que la próxima bala cambie otra vida.



