
Foto: U.S. Immigration and Customs Enforcement
Alexis Quintar – Carolina del Norte se ha convertido en el epicentro de una batalla silenciosa: proteger a quienes sostienen buena parte de su economĆa de la región, pero viven bajo una gran incertidumbre. Cabe mencionar que ciudades como Raleigh, Durham, Greensboro y Carrboro se han convertido en el hogar de una comunidad de āinmigrantes no autorizadosā que son parte activa de la comunidad. Mientras que en Washington se discuten polĆticas migratorias cada vez mĆ”s restrictivas, en Carolina del Norte mĆ”s de 200 negocios se han sumado a una iniciativa que busca blindar a los trabajadores inmigrantes frente a las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
La campaƱa lleva como nombre āLugar de Trabajo de la Cuarta Enmiendaā y fue impulsada por Siembra NC, una organización que es reconocida por la defensa de los derechos de los inmigrantes. Esta iniciativa intenta enseƱar a propietarios y empleadores cómo proteger a sus trabajadores inmigrantes cuando el ICE aparece sin una orden firmada por un juez.
¿Quiénes son los inmigrantes no autorizados?
Cabe mencionar que el tĆ©rmino āinmigrantes no autorizadosā no es solo sinónimo de āindocumentadosā, ya que tambiĆ©n incluye a quienes cruzaron la frontera sin permiso, como a aquellos que entraron legalmente, pero ahora viven con estatus temporales o precarios. Estamos hablando de personas que han sobrepasado el tiempo permitido por su visa, de quienes esperan una decisión migratoria incierta, o de aquellos que dependen de programas como TPS (Estatus de Protección Temporal) o DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia) para seguir adelante.
En 1990, apenas 25.000 personas vivĆan en Carolina del Norte sin autorización migratoria, pero una dĆ©cada despuĆ©s, el nĆŗmero se habĆa multiplicado casi por diez. Durante los aƱos 2000, la cifra se estabilizó, pero desde 2015 volvió a crecer de forma sostenida, alcanzando en 2023 su mĆ”ximo histórico. En un estado donde, segĆŗn el Pew Research Center, viven 425.000 āinmigrantes no autorizadosā (el 3,8 % de la población total), esta red de apoyo crece como una respuesta urgente a un clima de temor e incertidumbre.
Negocios que se convierten en refugio
Cientos de empleadores han decidido actuar, todos con un mismo propósito: proteger a quienes hacen posible su funcionamiento. En Raleigh, uno de los lugares que pusieron en prĆ”ctica esta iniciativa es el Longleaf Hotel and Lounge, donde trabaja Jane Lemon. Para ella, la campaƱa no es solo una medida legal, es un acto de lealtad. En diĆ”logo con el sitio web Enlace Latino NC, Lemon manifestó: āSiempre he trabajado con personas que no son necesariamente estadounidenses, pero que sĆ son parte de este paĆs. Si todo lo que puedo hacer es proteger a mi gente, entonces tengo que hacerloā.
Por otro lado, en mayo de este aƱo, Carrboro se convirtió en la primera ciudad del paĆs en declararse āLugar de Trabajo de la Cuarta Enmiendaā. La medida significa que ningĆŗn agente de ICE puede ingresar a los negocios adheridos sin una orden judicial firmada por un juez. AdemĆ”s, obliga a los empleadores a capacitar a su personal para manejar situaciones de presión y resguardar información privada. La mediada ha cruzado fronteras estatales, impulsĆ”ndose tambiĆ©n en Oregon, Ohio y otros 14 estados donde los empleadores se capacitan para defender los derechos constitucionales de sus trabajadores.
La Constitución como escudo
La Cuarta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos es clara: ninguna autoridad puede realizar registros ni incautaciones sin una orden judicial, aunque en la prÔctica, muchas veces, la intimidación funciona mÔs rÔpido que la ley. Por eso, Siembra NC entrena a empleadores y empleados para actuar con calma y a no ceder datos personales sin respaldo legal y a manejar con firmeza situaciones de presión.
Catalina MuƱoz, organizadora de Siembra NC, lo dijo con claridad durante el evento en Raleigh: āSabemos que este aƱo ha sido muy difĆcil. Todos estamos sufriendo los ataques de la Migra. Queremos una Carolina del Norte mejor, con condiciones mĆ”s justas para nuestra genteā.
La organización informa y construye espacios que pueden convertirse en puntos de resistencia y apoyo en caso de redadas. En este contexto, MuƱoz seƱaló: āNecesitamos mĆ”s voluntarios y mĆ”s negocios que se unan. AsĆ podremos cubrir mĆ”s terreno y proteger a mĆ”s personasā. Carolina del Norte es, hoy, un espejo de lo que ocurre en muchos rincones del paĆs: una tensión constante entre polĆticas cada vez mĆ”s duras y comunidades que se niegan a vivir con miedo. DetrĆ”s de cada cifra hay nombres, hay historias, vidas marcadas por la incertidumbre y la lucha diaria, invisibles para algunos, indispensables para todos.



