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Una apuesta que divide opiniones: El centro de Greensboro se prepara para un cambio histórico

Visit Greensboro
Foto: Visit Greensboro

Alexis Quintar – A partir del 1 de agosto, las autoridades pondrán en marcha un programa piloto de 90 días que cerrará el tráfico vehicular en la cuadra 200 de South Elm Street para transformarla en un espacio pensado para las personas. La iniciativa busca devolver protagonismo a los peatones, aunque no todos están convencidos de que sea el momento adecuado. En lugar de automóviles, el espacio estará ocupado por zonas de descanso, música en vivo, artistas callejeros, mercados de agricultores y actividades familiares pensadas para invitar a vecinos y visitantes a permanecer más tiempo en el corazón de Greensboro.

La propuesta forma parte de una estrategia más amplia para revitalizar el centro y coincide con la ampliación de los cierres de calles durante los fines de semana entre Market Street y Gate City Boulevard, donde la circulación estará restringida desde las 5:00 de la tarde del viernes hasta las 5:00 de la tarde del domingo. Según las autoridades, la medida responde a reclamos que llevan tiempo acumulándose: recorridos constantes de vehículos, ruido excesivo y una congestión que le resta atractivo a una de las zonas más emblemáticas de la ciudad.

La subdirectora municipal Andrea Harrell explicó que esta iniciativa pretende convertir este espacio en un punto de encuentro cálido y accesible. “Realmente queremos entusiasmar a la gente con el centro de la ciudad”, confiesa Harrell, tras semanas de tensas reuniones con vecinos y dueños de locales. El proyecto contempla instalar áreas de descanso, estaciones de nebulización para aliviar el calor, espectáculos musicales, pintura facial para niños y diversas actividades comunitarias que acompañarán los eventos organizados en el centro.

El estacionamiento sigue siendo el mayor dolor de cabeza

Sin embargo, mientras algunos imaginan un espacio más acogedor y lleno de vida, otros mantienen reservas, ya que cerrar la cuadra eliminaría unas 100 plazas de aparcamiento, una cifra que preocupa especialmente a los comerciantes, los cuales dependen del acceso rápido de sus clientes. Para minimizar ese impacto, las autoridades planean implementar un servicio de aparcacoches y mejorar la señalización de los estacionamientos existentes, junto con zonas especiales para carga y descarga. Harrell reconoce que también será necesario modificar algunos hábitos: “Queremos que la gente se acostumbre a aparcar en los edificios de estacionamiento y caminar un par de manzanas”.

La seguridad, una prioridad para quienes trabajan en el centro

Si bien el estacionamiento domina muchas conversaciones, hay otro tema que aparece una y otra vez en cada reunión con vecinos y empresarios: la seguridad. La alcaldesa Marikay Abuzuaiter aseguró que ese fue, de hecho, el comentario más repetido durante el proceso de consulta: “Los comentarios principales giraron en torno a la seguridad pública. Quieren asegurarse de que todos estén seguros cuando visiten el centro”. Los comerciantes han solicitado una mayor presencia policial, limpieza más frecuente de las aceras mediante lavado a presión y nuevas acciones de embellecimiento urbano que ayuden a transmitir una sensación de mayor cuidado y tranquilidad.

Julien Vicard, dueño de la panadería “Breakfast in Paris”, calcula que a su negocio no lo va a afectar demasiado porque sus clientes pueden estacionar en la parte trasera de su local. Aunque considera que Greensboro aún tiene tareas pendientes antes de apostar por un espacio completamente peatonal. “Mi hija no recorrería la calle Elm sola. No se siente segura”, expresó el empresario en diálogo con WFMYnews2. Vicard habla desde la experiencia, por el hecho de que hace un tiempo participó en iniciativas para revitalizar el centro de Greenville, Carolina del Sur, ciudad que hoy es reconocida por su ambiente peatonal y la vitalidad de su zona comercial. “Creo que podemos hacer lo mismo aquí”, sostuvo el propietario de “Breakfast in Paris”, pero, inmediatamente, marcó la diferencia que considera fundamental: “Si la gente se siente segura en el centro y disfruta sentándose en la terraza de un restaurante o cafetería, volverá. La seguridad y el ruido son el problema principal”.

Juventud, terrazas y el beneficio de la duda

Paulette White, vecina de la ciudad, cree que contar con más espacios abiertos puede convertirse en un atractivo tanto para visitantes como para jóvenes profesionales que buscan ciudades con una vida urbana más dinámica. “Las terrazas al estilo cafetería siempre atraen a los turistas, y necesitamos atraer gente a Greensboro para lograr que la ciudad sea mejor que nunca”, le indicó White al portal WFMYnews2. Una opinión similar comparte Shelby Thomas, quien comenzó a trabajar recientemente en el centro: “Me interesa ver cómo quedará. Creo que habrá opiniones divididas, pero personalmente me entusiasma la idea”.

Las autoridades municipales, conscientes de la diversidad de opiniones, continuarán reuniéndose semanalmente con la comunidad para ajustar detalles y recoger impresiones durante esta fase experimental. El veredicto sobre si la peatonalización será definitiva dependerá de cómo evolucionen las dinámicas del centro, la respuesta de los visitantes y el impacto en los negocios.

Tres meses para convencer a la ciudad

Durante los próximos tres meses continuarán organizando reuniones semanales y recopilando opiniones de comerciantes, residentes y visitantes. Al finalizar el programa piloto, la ciudad evaluará si el cierre logró incrementar el flujo de peatones, favorecer la actividad comercial y mejorar la experiencia de quienes recorren el centro. Más allá del resultado, el experimento abre una discusión que muchas ciudades estadounidenses enfrentan actualmente: cómo recuperar sus centros urbanos, hacerlos más caminables y, al mismo tiempo, responder a preocupaciones tan concretas como la seguridad, el estacionamiento y la calidad de vida de quienes trabajan allí todos los días.

Lo cierto es que Greensboro está apostando por una transformación que podría cambiar no solo el paisaje urbano, sino también la manera en que sus habitantes se conectan con el corazón de la ciudad. Porque a fin de cuentas, crear espacios para encontrarse, relajarse y disfrutar no es solo cuestión de cerrar calles, sino de abrir puertas a nuevas experiencias.

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