
Leah Carlson- El Lobo Rojo Americano es una de las especies autóctonas más raras y emblemáticas de Estados Unidos y el cánido más amenazado del mundo. Aunque aún queda mucho por hacer, los esfuerzos de instituciones como el Zoológico de Carolina del Norte (Zoo) han logrado evitar su extinción.
El trabajo de preservación de esta especie de parte del personal y del equipo de conservación del Zoológico durante más de un cuarto de siglo, ha logrado que en sus espacios habite la segunda manada más grande de Lobos Rojos reproductores del mundo.
Su personal ha ocupado puestos de liderazgo en el Plan de Supervivencia de la Especie del Lobo Rojo y en el programa SAFE (Saving Animals From Extinction, “Salvando a los animales de la extinción”), creado para los Lobos Rojos y gestionado por la Asociación de Zoológicos y Acuarios.
Todos los Lobos Rojos del Zoológico, excepto dos, viven en zonas de cría apartadas, aisladas de los invitados, el tráfico e incluso de los empleados de la institución, para evitar que se acostumbren a los ruidos, las voces humanas o los alimentos procesados.
“Se cuida a cada Lobo Rojo sabiendo que algún día podría tener la oportunidad de vivir en libertad. Si eso ocurre, queremos que ese lobo esté preparado para vagar por la naturaleza con un corazón salvaje y sano y un miedo natural a las personas”, asegura un artículo de Alive, la revista trimestral de la Sociedad del Zoológico de Carolina del Norte, una organización privada sin fines de lucro creada para recaudar fondos y fomentar el apoyo a las misiones de la institución.
Los Lobos Rojos del Zoológico de Carolina del Norte han aportado más de 20 cachorros a los esfuerzos de recuperación, y varios se han establecido en la naturaleza.
En la actualidad, la cifra total de Lobos Rojos ha aumentado hasta superar los 200 ejemplares bajo cuidado humano, gracias a una colaboración entre el Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre (FWS, por sus siglas en inglés) y una red de más de 50 instituciones zoológicas.
“La esperanza está presente porque el Lobo Rojo sigue entre nosotros, y nuestro estado natal es el único lugar donde los Lobos Rojos deambulan en libertad. Unos 20 de ellos tienen su hogar en el este de Carolina del Norte. Todos descienden de lobos criados en estas instituciones asociadas y fueron cuidadosamente liberados en el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Río Alligator por el FWS”, se lee en la revista.
Una fecha propicia para celebrar al Lobo Rojo
Según el artículo, la celebración de los 250 años de la nación el 4 de Julio de 2026 es el escenario propicio para conocer más sobre el Lobo Rojo, difundir y promover los esfuerzos para su conservación y cómo involucrarse con esta misión por guardar ser una especie autóctona y emblema estadounidense. El Zoológico ofrece posibilidades para los interesados en ayudar a esta increíble criatura que en el pasado se contaba decenas de miles que vagaban por gran parte del sureste de lo que hoy se conoce como Estados Unidos.
Desde visitas guiadas en carro de golf que ofrecen datos curiosos, historias de animales y una parada donde invitados tiene la oportunidad de oír el aullido de los Lobos Rojos, hasta un paquete especial de adopción que estará disponible durante todo el año del 250.º aniversario de los Estados Unidos y que contribuirá al compromiso a largo plazo del Zoo de Carolina del Norte con la conservación de esta especie tan especial y típicamente estadounidense.
El paquete incluye un peluche de Lobo Rojo Americano equipado con un dispositivo que permite seguir los movimientos de un ejemplar liberado en el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Río Alligator, en Carolina del Norte; un libro original, Freedom’s Howl, publicado por el Museo de Historia de Carolina del Norte que cuenta la historia de una familia estadounidense real y una familia de Lobos Rojos que vivieron durante la Guerra de la Independencia; un certificado de adopción personalizado y la huella de un cachorro de Lobo Rojo nacido en el Zoo de Carolina del Norte. Más información en: https://nczoosocietystore.com/american-red-wolf-special-adoption/.
También es posible hacer donaciones para ayudar al Zoológico a ampliar su capacidad para criar más lobos y cuidar de los más de 20 que viven en él. Los interesados en apoyar esta iniciativa pueden hacerlo ingresando en: https://www.nczoo.com/forms/store/save-america-red-wolf/.
Centro del Lobo Rojo
Otra posibilidad para escuchar a los Lobos Rojos Americanos en libertad es visitar el Centro del Lobo Rojo en el Refugio Nacional de Vida Silvestre de los Lagos Pocosin, en el condado de Tyrell. Este centro tiene como objetivo ayudar a forjar colaboraciones y promover la concienciación de la comunidad sobre el valor ecológico e histórico que los Lobos Rojos Americanos aportan a la región.
Además, ofrece un espacio en el que se realizan revisiones médicas periódicas a los lobos y cuenta con una pequeña zona de recepción para el público y un mirador habilitado para observar a una pareja de Lobos Rojos en cautiverio que no pudieron ser liberados en la naturaleza debido a lesiones.
Los programas sobre el Lobo Rojo se ofrecen en función de la disponibilidad del personal por lo que se recomienda consultar el calendario y horario en: https://www.fws.gov/media/pocosin-lakes-national-wildlife-refuge-events-and-programs-calendar o llamar al 252-796-3004.
Historia de extinción y esperanza
Según narra un artículo de la edición de noviembre de 2025 de la revista Alive, el Lobo Rojo fue en su día un depredador alfa en los bosques de pinos y los humedales propios de Carolina del Norte y del tercio sureste de los Estados Unidos y, aunque hoy se encuentra en grave peligro, ya ha escapado en dos ocasiones de una extinción casi segura provocada por el ser humano, gracias a personas que conocen el valor de la especie para el paisaje y el patrimonio natural de Estados Unidos.
“Menos de 30 Lobos Rojos salvajes deambulan por la naturaleza hoy en día. Son una especie de pioneros: colonos tentativos en cinco condados del este de Carolina del Norte que cuentan con el espacio y la sabiduría necesarios para ofrecer a unos pocos lobos una forma de volver a casa, a la tierra de sus antepasados”, subraya la publicación.
La extinción del Lobo Rojo está vinculada a la llegada de los inmigrantes europeos que se establecieron en América del Norte a principios del siglo XIX que en su mayoría provenían de ciudades y granjas y veían al lobo como un enemigo. Esto, aunado a los programas de exterminio de depredadores financiados por el gobierno que ofrecían recompensas por matar a cientos de miles de lobos Rojos y grises, devastó a esta especie. A finales del siglo XIX, el daño causado a las poblaciones de fauna silvestre y a sus hábitats era grave y causó la casi desaparición e incluso extinción de especies autóctonas, explica el artículo.
“Aunque debemos agradecer a estos antepasados que sentaran las bases de la tierra que hoy amamos, también debemos afrontar y aprender de sus errores”, subraya.
Sin embargo, los alcances de esta devastación, la toma de conciencia y las protestas de quienes entendían la gravedad del daño ecológico llevaron a esfuerzos legislativos para proteger a las especies en peligro que culminaron con la creación de un Servicio de Pesca y Vida Silvestre grupo para supervisar y confirmar los cambios en el medio ambiente.
Los datos recabados en el terreno por los guardabosques del recién creado grupo llevaron a la creación de listas de especies raras y en peligro de extinción que necesitaban protección. Una de las primeras listas se publicó en 1966 en el marco de la recién promulgada Ley de Conservación de Especies en Peligro de Extinción que culminó gradualmente en la Ley de Especies en Peligro de Extinción promulgada por el presidente Richard M. Nixon en 1973.
Bajo el amparo de esta ley y para salvar a los pocos Lobos Rojos que quedaban, en 1974 el Servicio trabajó durante seis años para sacarlos del medio natural y ponerlos bajo la protección de un programa de cría cuidadosamente gestionado.
De los 400 lobos que lograron capturar todos, menos 17, resultaron ser híbridos de lobo y coyote, y solo 14 de esos resultaron fértiles. Sabiendo esto, la Asociación de Zoológicos y Acuarios estableció un Plan de Supervivencia de la Especie del Lobo Rojo para coordinar los esfuerzos de cría a nivel nacional. El Zoológico de Carolina del Norte se comprometió con ese plan en 1994, cuando introdujo por primera vez Lobos Rojos en sus hábitats norteamericanos.
En 2011, la población silvestre había crecido hasta alcanzar los 120-130 Lobos Rojos, sin embargo en 2012, varios factores entorpecieron los esfuerzos de reintroducción, uno de ellos fue la llegada masiva de los coyotes a los que granjeros y agricultores veían como enemigos pues atacaban su ganado y mascotas. La lucha contra los coyotes, que pueden parecerse a los Lobos Rojos, especialmente de noche, llevó al Servicio a suspender la liberación de Lobos Rojos, y la población silvestre cayó sólo siete lobos.
Finalmente, los esfuerzos de reintroducción se reanudaron en 2021 y la población silvestre ha comenzado a recuperarse gracias a los esfuerzos combinados de los guardabosques estatales y federales, líderes comunitarios, líderes tribales, grupos conservacionistas y a la extraordinaria naturaleza de los Lobos Rojos.




