
Leah Carlson- El domingo 31 de diciembre, de 10 a.m a 12:30 p.m., los más pequeños de la casa junto a sus familias podrán celebrar el Año Nuevo en la fiesta del “Noon Year’s Eve” del Museo de los Niños Miriam P. Brenner. Se trata de un conteo regresivo apto para niños que se celebra cuando el reloj marca el mediodía con una lluvia de globos.
“Noon Year’s Eve es una celebración familiar diseñada especialmente para que los niños y los madrugadores den la bienvenida al año nuevo sin tener que quedarse despiertos hasta medianoche”, explica el museo.
El evento incluye actividades festivas como manualidades, música, bailes, cañones de confeti, exposiciones interactivas y un brindis con jugo de manzana para celebrar la llegada del nuevo año. “Es una forma alegre de que las familias celebren juntas en un entorno seguro, inclusivo y atractivo”, agrega la institución.
Los interesados en asistir pueden obtener información sobre entradas y precios en: https://mbcmuseum.com/visit/.
Aprendizaje y diversión
El Museo cuenta con una variedad de exhibiciones para divertir, enseñar y desarrollar la curiosidad de los más pequeños.
Una de ellas es el Patio Escolar Comestible un jardín orgánico, de medio acre de terreno, que con su ecosistema de vegetales, hierbas, frutas, flores árboles y arbustos, aves e insectos es un lugar único para la enseñanza práctica. Junto a su aula-cocina este espacio natural, inaugurado oficialmente en mayo de 2010, se ha convertido en el destino predilecto de niños, educadores y familias que desean aprender cómo cultivar, cocinar y compartir frescos y deliciosos alimentos.
En la Plaza de Juego al Aire Libre los niños exploran, imaginan y crean usando su ingenio para resolver como llegar de un punto A a un punto B sin una ruta predeterminada. El espacio cuenta con dos escaladoras europeas tipo Neptuno de 30 pies de alto con un entramado de cuerdas y escaleras para trepar, conectadas por un túnel tejido suspendido.
Además de estas exhibiciones, en consonancia con la idea de aprender haciendo, el museo cuenta con sus tradicionales espacios para el juego como El transporte, una exhibición donde los pequeños pueden imaginar jugando con vehículos de emergencia y camiones de tamaño real y hasta el fuselaje de un avión.
También en Nuestro Pueblo con oficinas de correo, consultorios odontológicos y médicos, los niños pueden explorar diferentes carreras y experiencias en espacios para el juego como La bandeja de Pizza, El mercado, El teatro de nuestro pueblo, El centro médico, La zona de construcción y El correo.
En Tot Spot, un área cerrada y segura para niños menores de dos años, los pequeños exploran y se divierten con suaves bloques acolchados, juguetes para trepar, pelotas de brillantes colores, alfombras y un túnel sensorial para gatear. En La estación de la imaginación construyen el lugar que imaginan con bloques azules y se divierten de manera independiente creando diferentes escenarios, juegos y situaciones.
También en La pared magnética, un muro de imanes para experimentar, inventar y probar teorías, y en La estación la imaginación florece en la locomotora a vapor y su vagón comedor de tamaño infantil donde los pequeños recorren Carolina del Norte y más allá. En este espacio juegan a comprar un pasaje, facturar su equipaje, ponerse un sombrero o bufanda vintage y más.
También hay exhibiciones especiales para los niños que necesitan espacios silenciosos como por ejemplo: El patio al aire libre de Nannie y La habitación silenciosa, adyacente a la entrada principal, entre otras.
Sobre el Museo
La misión de esta emblemática institución, ubicada en Greensboro, es involucrar a todos los niños y sus familias en experiencias prácticas de aprendizaje que contribuyan a su crecimiento y desarrollo a través del juego, la creación, la exploración al aire libre y las experiencias STEM, un tipo de educación que integra las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.
Todo comenzó con el sueño del filántropo Jerry Hyman, quien inspirado en sus visitas a museos de los niños de todo Estados Unidos tuvo la visión de un espacio para los más pequeños de Greensboro.
Hyman compartió su visión con líderes y lideresas de la comunidad, como el exalcalde Jim Melvin y Cynthia Doyle, leyenda local en el área de servicio ciudadano y voluntariado, quien a su vez contactó a ex alumnos del Programa de Liderazgo de Greensboro. Este grupo fungió como Comité Directivo y posteriormente lanzó una campaña de captación de capital liderada por Doyle. Tres años después, el 15 de mayo de 1999, el Museo de los Niños de Greensboro (GCM, en inglés), hoy llamado Museo de los Niños Miriam P. Brenner, abrió sus puertas en el 220 N. Church Street.
A sus instalaciones, de unos 84.000 pies cuadrados, llegan niños y sus familias de los alrededores de Carolina del Norte e incluso de estados como Virginia y Carolina del Sur. Más del 20% de los visitantes disfrutan de sus espacios o asisten a alguno de sus programas recibiendo descuentos e incluso sin costo alguno.





