
Maxi Benbassat- La contienda primaria republicana por el Distrito 26 del Senado de Carolina del Norte entra en su recta final rumbo a la votación del 3 de marzo, en una elección que se ha convertido en una de las más costosas y tensas del ciclo electoral estatal.
El enfrentamiento entre el líder del Senado estatal, Phil Berger, y el sheriff del condado de Rockingham, Sam Page, concentra la atención política no solo por la disputa interna del partido, sino por el volumen y origen del dinero que circula en la campaña.
Los reportes financieros muestran una ventaja clara de Berger en recaudación. Sin embargo, el debate político gira cada vez más en torno al papel de los grupos externos que invierten en publicidad sin coordinarse formalmente con los candidatos.
Este gasto independiente permite a organizaciones políticas financiar anuncios, campañas digitales y mensajes dirigidos al electorado sin revelar siempre de manera completa quiénes aportan los recursos. El fenómeno, conocido como “dinero oscuro”, se ha vuelto frecuente incluso en elecciones legislativas estatales que antes recibían poca atención fuera de sus distritos.
En esta primaria, distintos grupos han impulsado campañas que buscan influir en los votantes republicanos antes del 3 de marzo. Algunos mensajes destacan la experiencia legislativa y el peso político de Berger en Raleigh, mientras otros apelan al discurso de renovación política promovido por Page.
Una elección con implicaciones amplias
Berger ha sido durante años una figura central en la política estatal y uno de los líderes republicanos más influyentes de Carolina del Norte. Un desafío serio dentro de su propio partido pone a prueba su base electoral y refleja tensiones entre el liderazgo legislativo y sectores más alineados con la base conservadora.
Entre las decisiones más controversiales de Berger está haber impulsado un proyecto de ley para la prohibición de los programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) en las escuelas públicas de Carolina del Norte. Una decisión que se alinea con la firma de órdenes ejecutivas por parte de la administración Trump para eliminar las oficinas y los programas de DEI de las agencias federales.
Otra controversia en torno a Berger, señalada por su propio contrincante republicano en estas primarias, fue su intento de instalar un casino en el condado de Rockingham, algo que el sheriff Page calificó como anteponer el dinero a los deseos de la gente. “Creo que, en general, no permitieron a los ciudadanos tener la oportunidad, como un referéndum, de votar”, declaró Page a medios locales.
Por su parte, Page ha construido su campaña con énfasis en seguridad pública, valores conservadores tradicionales y críticas al liderazgo político establecido. Su candidatura ha logrado movilizar apoyos locales, aunque enfrenta una desventaja financiera considerable frente a la maquinaria política del senador.
El mandato de Page tampoco ha estado exento de controversias, en los últimos años el sheriff fue objeto de críticas por problemas ocurridos en el centro de detención del condado de Rockingham. Doce reclusos fallecieron en las instalaciones en el periodo 2020-2021, algo que Page atribuyó en gran medida a la actual crisis del fentanilo.
Con relación a la educación Page apoya la libre elección de escuela, pero afirma que debería haber más transparencia en el Programa de Becas de Oportunidad.
Con la fecha de votación del 3 de marzo acercándose, el volumen de publicidad política y mensajes dirigidos al electorado continúa creciendo. El aumento del gasto externo ilustra cómo incluso las contiendas legislativas estatales pueden atraer inversiones significativas cuando hay liderazgo en juego.
El resultado de la primaria no solo definirá al candidato republicano del distrito, sino que también podría ofrecer señales sobre el rumbo interno del partido en el estado. La votación del 3 de marzo será, en ese sentido, una prueba tanto del peso del financiamiento político como de la capacidad de movilización de cada campaña.





