
Alexis Quintar – Días atrás, el Departamento de Instrucción Pública de Carolina del Norte (NCDPI) presentó un informe alentador sobre el rendimiento escolar del año 2024-25. Los números reflejan un panorama esperanzador, con avances en muchos frentes, pero también invitan a la reflexión sobre los retos que aún persisten para lograr una educación de calidad para todos. Según el NCDPI, los estudiantes del estado lograron los mejores resultados en tres años en la mayoría de las pruebas estandarizadas.
Este repunte académico se traduce en un aumento del número de escuelas con calificaciones A, B o C, mientras que las calificaciones D y F disminuyeron en casi dos puntos porcentuales. Casos como el de Cleveland County Schools, donde por primera vez en cuatro años ninguna escuela intermedia fue considerada de bajo rendimiento, ejemplifican cómo la aplicación de modelos educativos basados en investigación y mejores prácticas pueden conseguir grandes resultados.
Otro ejemplo inspirador es Nash Early College High School, calificada con “A”, que superó todas las expectativas de crecimiento y alcanzó una tasa de graduación perfecta del 100 %, gracias a una colaboración estrecha entre maestros, familias y líderes educativos. Un caso a destacar es el de Guilford County Schools, institución que celebró una tasa de graduación del 92,1 % en 2024-25, lo que mantiene una racha de 10 años superando el promedio estatal (que está en 87,7 %). En lectura temprana (“early literacy”), todos los grupos estudiantiles mostraron mejoras de dos dígitos según los indicadores del programa DIBELS (Indicadores Dinámicos de Habilidades Básicas de Lectoescritura Temprana).
Un caso menos alentador es el de Alamance-Burlington Schools, el cual ha sido designado como distrito con bajo rendimiento (“low-performing district”) tras el ciclo 2024-25, pues la mayoría de sus escuelas (20 de 36) recibió calificaciones escolares de D o F. Al mismo tiempo, 19 escuelas del distrito fueron identificadas como “continuamente de bajo rendimiento” (es decir: recibieron D o F durante 2 de los últimos 3 años).
En resumen:
- El 29% de las escuelas obtuvo una calificación A o B.
- El 71% alcanzó o superó el nivel de crecimiento esperado.
- Solo el 5% recibió una calificación F.
Un dato que vale la pena señalar es la mejora en el promedio del ACT, la prueba nacional que mide la preparación universitaria, la cual aumentó a 18,2, un indicador que marca un progreso tangible en la preparación de los jóvenes para sus futuros académicos y profesionales. Para quienes quieran conocer más sobre el desempeño específico de escuelas o distritos, el portal Wfmynews2 compartió el reporte escolar para 2024-25
En el informe se destaca que de 15 evaluaciones en matemáticas y lectura, 12 fueron aprobadas, es decir, en la gran mayoría de las pruebas hubo progreso significativo. Donde tal vez menos se esperaba, los aprendices de inglés están brillando, ya que lograron avances significativos, con un 35.2 % cumpliendo sus objetivos, comparado con el 27.3 % del año pasado.
La graduación, una luz en el camino
Otra de las noticias alentadoras es la tasa de graduación en cuatro años, que alcanzó un 87.7 %, el nivel más alto en la última década. Este logro no solo representa números, sino también historias de dedicación, superación y compromiso de miles de estudiantes que ven en la educación la llave para abrir nuevas puertas.
Mediante un comunicado, el superintendente estatal Maurice “Mo” Green dejó en claro que la educación pública en Carolina del Norte está en movimiento. En este sentido, Green expresó: “Estoy orgulloso de nuestros estudiantes y educadores que han trabajado duro para mejorar estos indicadores, aun reconociendo que los estudiantes son más que simples resultados de pruebas”. Además, el superintendente estatal indicó: “El objetivo es que las escuelas públicas de Carolina del Norte sean las mejores de la nación en 2030”.
Resultados que inspiran confianza
Las calificaciones escolares en Carolina del Norte se calculan combinando el rendimiento académico (80 %) y el crecimiento de los estudiantes (20 %), con una escala que va desde la A (85-100 puntos) hasta la F (menos de 40). Aunque esta fórmula es la base oficial, educadores reconocen que no siempre captura la complejidad y el esfuerzo diario de las escuelas.
Quien explicó muy bien este aspecto fue Eric Davis, presidente de la Junta Estatal de Educación, quien vislumbra un panorama lleno de esfuerzos, desafíos y esperanzas. Asimismo, Davis sostuvo: “Confiar excesivamente en las pruebas y las calificaciones de rendimiento escolar puede distorsionar la percepción de la calidad educativa y ocultar tanto el progreso y los logros de nuestros estudiantes como los desafíos y obstáculos a los que se enfrentan”.
Un compromiso compartido que va más allá de los números
Esa invitación a mirar más allá de las etiquetas resuena especialmente en distritos como el condado de Chatham, donde el superintendente Anthony Jackson prefiere hablar de “escuelas que necesitan apoyo” en lugar de “bajo rendimiento”, adoptando una visión más humana y constructiva. En diálogo con el sitio web EdNC, Jackson señaló: “Colaboramos con estas escuelas para crear planes específicos, aprovechando sus fortalezas y buenas prácticas, y proporcionando recursos adicionales para abordar áreas de mejora”.
Detrás de cada cifra hay historias de superación, maestros que se entregan y estudiantes que, día a día, construyen su camino y comunidades con un futuro mejor. Sin duda, Carolina del Norte avanza con paso firme, conscientes de que la educación es la llave para abrir nuevas puertas y aunque el camino no está exento de obstáculos, la determinación y el compromiso de todos los involucrados dejan claro que el futuro puede ser brillante.





