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Leah Carlson- Carolina del Norte espera aumentar la cantidad de clínicas móviles disponibles para abordar los problemas de acceso al tratamiento para el trastorno por consumo de sustancias. Las unidades podrían instalarse, por ejemplo, en zonas rurales alejadas de las clínicas tradicionales.
El martes 19 de agosto la primera dama de Carolina del Norte, Anna Stein, y Kelly Crosbie, directora del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Carolina del Norte (NC DHHS), presentaron una clínica móvil en Raleigh y destacaron la importancia de esta iniciativa como un paso prometedor para acercar los programas de tratamiento de opiáceos a más personas que los necesitan, según reseñó una nota de NC Newsline.
“Sabemos que el transporte es una barrera enorme para las personas de este estado que reciben tratamiento, especialmente en las zonas rurales, donde hay falta de transporte público y grandes distancias entre las clínicas y los lugares donde vive la gente”, dijo Anna Stein durante la inauguración. También destacó el potencial de estas unidades móviles para atender a poblaciones muy vulnerables y de difícil acceso, como las personas que viven en refugios o en cárceles.
Morse Clinics, fundada por el Dr. Eric Morse, gestiona la clínica recién inaugurada fuera de Healing Transitions en Raleigh. Morse Clinics ofrece tratamiento y medicamentos para la adicción a los opioides en toda la región del Triángulo.
Según su sitio web, Healing Transitions ofrece servicios basados en el apoyo entre pares y orientados a la recuperación para personas sin hogar, sin seguro médico y desfavorecidas que padecen alcoholismo y otras adicciones a las drogas.
La unidad móvil, ubicada en el campus de Healing Transitions, permite que los medicamentos y el asesoramiento estén a poca distancia a pie del edificio principal. Sin embargo, no es necesario estar en un programa de Healing Transitions para utilizar la unidad, asegura la nota de NC Newsline.
Para el Dr. Morse el uso de unidades móviles representa una ayuda para buscar ubicaciones adecuadas para futuros programas presenciales. “Las unidades móviles son una oportunidad para establecer centros en lugares donde no estamos seguros de si tendrán éxito o no. Si lo tienen, excelente, lo mantendremos aquí. Si tiene mucho éxito, quizá construyamos una clínica aquí. Y si no tiene éxito, simplemente lo trasladaremos a otra ubicación”.
También los datos del condado sobre la ubicación de los fallecimientos por sobredosis pueden indicar los lugares donde se necesitan programas de tratamiento de opiáceos, afirmó Morse.
Más clínicas
Según información del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Carolina del Norte (NC DHHS) es posible que se abran más unidades móviles a finales de año.
Vaya Health, la agencia regional de salud mental con presencia en el oeste y el centro de Carolina del Norte, tiene previsto utilizar los fondos de recuperación del huracán Helene para seis unidades. Además, según el NC DHH, a finales de año podrían abrirse tres unidades móviles más patrocinadas por proveedores privados en Greensboro, Charlotte y Raleigh.
Cincuenta y cinco de los 100 condados del estado cuentan con al menos una clínica de tratamiento de opiáceos.
Luchando contra el estigma
Para Stein una de los objetivos de ampliar el tratamiento, es reducir el estigma que rodea a los trastornos de salud mental y consumo de sustancias que ha provocado “con demasiada frecuencia una falta de acceso al tratamiento asistido con medicamentos”.
“La metadona y la buprenorfina, medicamentos que se proporcionan en nuestros programas de tratamiento con opioides, son tratamientos de referencia para el trastorno por consumo de opioides, y todas las personas que pueden beneficiarse de estos medicamentos deberían tener acceso a ellos”, subrayó la primera dama.
Por su parte, Crosby destacó que el estigma es una de las razones por las que las personas no buscan ayuda y aseguró que parte del estigma proviene de la afirmación de que el tratamiento asistido con medicamentos sustituye una droga por otra.
“Eso es una tontería. No se avergüenza a las personas por tomar medicamentos para tratar la diabetes o las enfermedades cardíacas (…) La metadona y otros medicamentos para el trastorno por consumo de opioides salvan vidas, ayudan a las personas a mantener una recuperación a largo plazo, a tener la vida que les corresponde”, subrayó.





